jueves, 12 de marzo de 2009

Desciendo

Desciendo del linaje de los hombres que en el oido declaran la armonia
y resbalan con el hielo, hasta divisarse a ellos mismos, al otro lado en el lago.
De todo el sonido, recite algunas palabras, pero los lenguajes como granos, eran muchos, demasiados, se escurrian vivos entre las sombras y el umbral, pereciendo y volviendo a nacer difuminados en el universo de la tierra. No obstante un dia, mientras cortaba la maleza de mi silencio, sin querer escuche de un hombre languido y molido por las tempestades del tiempo, el resplandor de su voz en mil millares de sales blancas al viento, como el otoño cuando comienza, las hojas de mi vientre se movieron a un lado a otro hasta cubrir el pelo del costado de mi cabeza, asi escuche proferir de su boca de que existia, un lenguaje puro.
¿Que es eso? me pregunte, continuo diciendo que este comunicaba la verdad y lo que es y lo que sera, que era el lenguaje original pero que no todos lo encontraban debido al error de su corazón, es decir, la persona interior que hablaba y danzaba entre las estepas infinitas de la conciencia y el conocimiento. Era un lenguaje hermoso, edificante, y que la poesia que el hombre habia descubierto a lo largo de su historia producto de los destellos de su sensibilidad provenia de este lenguaje, que expresaba muchas cosas a la vez, pero que tenia un solo sentido.
Mi lengua se seco, los ojos me ardian, y ya no cortaba con mi mano sino la quietud de mi entendimiento.
Al anochecer, cuando debia volver a casa y luego de caminar analisando los gestos de todas aquellas personas que se envolvieron como sabanas en mi suspiro, fije mi pie hacia el norte, tenia que encontrarlo.

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